Cocina mediterránea, catalana y brasa.
No tiene vistas. Mesas espaciosas. Buen trato.
Precio algo inferior que otros restaurantes de Llafranc.
Aunque todo está muy bueno, a mí me encantan las “anxovetes fregides” (sólo fines de semana), las “galtes brasa”, el pescado o la carne a la brasa (sólo fines de semana; hay pocos sitios en la zona que realmente cocinen a la brasa) y el “xuxo flambeado” (postre). Tanto para invierno como para verano.
Suele haber sitio, pero es mejor reservar.
